martes, 13 de marzo de 2012

Room

   La noche pasaba, las horas pasaban, los segundos se veían reflejados en aquel antiguo reloj de agujas que llevaba toda la vida en esa habitación. Un escritorio solitario, con una extraña luz blanca que lo inundaba por momentos haciendo que en el reflejara la sabiduría de los libros que se encontraban colocados perfectamente en una esquina. 
   La música siempre estaba presente en esa habitación, como el sonido de la esperanza suena a cada metro que recorren los ríos. No importaba qué sonase, sino cómo. De qué manera rebotaba en las paredes y se estrellaba contra todo aquel que se encontrase allí encerrado. Su instrumento de trabajo era un ordenador, colocado perfectamente en el centro del escritorio. Allí nacía todo. Y también moría todo. Nacían nuevas ideas, nuevos conceptos, alguna que otra ilusión y mucha esperanza. Aunque también morían muy fácilmente todas esas cosas, como si una piedra se precipitara de repente y las llevara hasta el centro de la tierra. Y era imposible intentar frenar aquella piedra. Era de locos simplemente intentarlo. 
    Las paredes estaban llenas de experiencias, de prioridades y gustos, de sentimientos y honor. También había cal, pero apenas se dejaba ver por aquellas superficies. Fotografías, algunas para adornar, otras para quedarse parado delante de ellas y pensar en la historia que tenían detrás, en cómo fueron tomadas y en qué van a significar en un futuro próximo. Aunque por momentos esas fotografías decidieran que tenían que ser arrancadas, siempre estuvieron allí permanentes en el tiempo, nada podía quitarlas de su lugar. Ni siquiera un derrumbe las separaría de la pared. Todo estaba definido, todo tenía un sentido y un fin, cada cosa servía para algo y no había lugar a confusiones. 
Pero realmente había algo que carecía de sentido: ÉL. 
   A cada instante que pasaba dentro de esa habitación se preguntaba que estaba haciendo allí. Qué era él y que se supone que debía hacer ahí dentro. Cómo mirar las paredes, como asimilar sus verdades y recordar sus sentimientos. Cómo mirar aquel hueco vacío frente a la ventana, que algún día estuvo lleno de esperanza y de tranquilidad, de canciones mudas pero impactantes a la vez. Muchas veces ahí se quedaba la marca de la alegría, los restos de aquella historia que nadie conocía, que todo el mundo obviaba pero nunca se supo si era verdad. Allí se encontraba la salida de aquel que se siente atrapado, el rayo de luz que inunda la penumbra del peor espacio concebido por el hombre.
   Pero ya no estaba allí. Se había marchado sin avisar, sin querer dejar ese hueco bien asentado y falsamente feliz. Sólo había vacío. El escritorio, el vacío, y la ventana. Nada más, mucho menos. 
   ÉL cada noche se planta pasivo en medio de todo ese caos, buscando en cada rincón la chispa que prenda al pasado, para convertirlo en futuro. Lleva un tiempo buscándola, y sólo encuentra restos de la alegría reflejada en todo el volumen que le rodea, huellas dolorosas que algún día fueron caricias, y que ahora no son más que polvo suspendido en el aire, esperando la ráfaga de aire que le haga desaparecer.     
   Ya no sabe dónde buscar, ni qué buscar, ni cómo buscarlo, ni cuándo buscarlo. 
   Sólo sabe que el azar jugará con él, hasta que finalmente salga cruz, o quizá cara, nadie lo sabe.

sábado, 4 de febrero de 2012

Remixes

Comenzando a trastear con la mesa de mezclas Hércules de César, esto es lo primero que he conseguido:





Paulo Fernández - I've got a feeling (REMIX)

jueves, 26 de enero de 2012

Paulo Fdez - The end of maiden trip (The Sunday Drivers)


The end of maiden trip (The Sunday Drivers)
Versionada por Paulo Fdez Fdez


LETRA:


Leave me to my fate,
fasten on your grave.
This is rotted through,
and it's too late for you.

Was a quiet lane
until guilt and shame.
Thrust me out of you,
now it's too late for you

Is this where it is,
the end of maiden trip?
I'll remember you,
now it's too late for you...

Now it's too late for you.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

En la cara oculta de la Luna se encuentra todo lo que estás buscando. Allí reside todo aquello que quieres, y todo lo que deseas tener contigo. Es un lugar poco accesible, difícil de alcanzar, pero es bien sabido que se puede llegar a él.

En la cara oculta de la luna están los abrazos de la gente que no está, están las risas de consuelo bien entrada la noche. También está aquella gente que viaja con el viento, aquella melodía familiar que escuchas al abrir la ventana cada día. Allí vive el compañero inerte sin el cual no puedes dormir, vive la sonrisa que buscas cada noche, el dulce insulto que suena como una sinfonía en tu cabeza. Por allí se pasea la brisa que parece llamar a tu puerta, a la que esperas con ansia entrada la noche. Saltan los niños cuya felicidad incomprensible hacen que te sientas extraño, cuya pasividad frente a la vida envidias sin quererlo. Lloran los que se encuentran perdidos y no saben dónde está el norte, los que piensan que hay otro lugar mejor que ese, aquellos a los que los pensamientos les invaden de poder hasta controlar sus movimientos. 
Aun así, allí también podrás encontrar el consuelo abandonado meses atrás, el empujón que te devuelva al sitio deseado, la alegría fatídica a la que no encuentras sentido, y todo aquello que piensas que has perdido, pero que buscando fugazmente en tu memoria consigues encontrar en tí mismo, sabiendo que el bloqueo causado por sus males es solamente una tenue mano alzada que te impide seguir. Esta mano puede ser derrotada por la perseverancia de lo cierto, de lo que has dejado escondido en el cajón y quieres hacer que salga afuera en el momento oportuno.

En la cara oculta de la Luna se encuentra todo. Solamente hay que saber encontrarlo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Hay gente que piensa que cuanto más tienes, más feliz eres y mejor vives. Por desgracia, ultimamente estoy viendo a mucha gente de ese tipo. ¿De verdad se puede ser tan cerrado mentalmente?
Si que es verdad, que hay veces que por hacer un esfuerzo y comprarte algo, por conseguir algo nuevo, o por un regalo que te hacen te alegras y piensas que eres más feliz que antes de tenerlo. Pero sabes bien que no. No necesitamos tener cienmil cosas que luego no utilizamos, ni tener siempre lo mejor y lo más caro. ¿Para qué?
Por suerte, me estoy dando cuenta poco a poco que esa felicidad que muchos creen encontrar en lo material, se puede encontrar fácilmente en muchos otros sitios. Yo sería más feliz sabiendo que tengo un amigo que va a ser para toda la vida y no me va a fallar, con el que lo puedo compartir todo, que teniendo un coche nuevo. La felicidad debemos buscarla en "nuestra gente", la que nos rodea y queremos, porque así no hará falta ningún nuevo objeto que nos haga sentir la falsa felicidad del que lo tiene todo, pero realmente le falta mucho.
Si te paras  a pensar en lo que tienes, y en lo agradecido que tienes que estar de ser quien eres y vivir en donde vives,  te darás cuenta de que la felicidad ya la tienes: simplemente tienes que configurarla y conseguir que haga efecto en ti mismo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

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Algún dia, un insignificante boli será el testigo directo de una de las mejores creaciones del hombre.Sea cual sea esa creación, habrá surgido del simple movimiento de una mano y del contacto del bolígrafo sobre el papel. Todos sabemos que de ahí pueden salir grandes cosas, pero solo unos pocos saben como crear mundos a partir de él. Intentemos imitarlos.