En la cara oculta de la Luna se encuentra todo lo que estás buscando. Allí reside todo aquello que quieres, y todo lo que deseas tener contigo. Es un lugar poco accesible, difícil de alcanzar, pero es bien sabido que se puede llegar a él.
En la cara oculta de la luna están los abrazos de la gente que no está, están las risas de consuelo bien entrada la noche. También está aquella gente que viaja con el viento, aquella melodía familiar que escuchas al abrir la ventana cada día. Allí vive el compañero inerte sin el cual no puedes dormir, vive la sonrisa que buscas cada noche, el dulce insulto que suena como una sinfonía en tu cabeza. Por allí se pasea la brisa que parece llamar a tu puerta, a la que esperas con ansia entrada la noche. Saltan los niños cuya felicidad incomprensible hacen que te sientas extraño, cuya pasividad frente a la vida envidias sin quererlo. Lloran los que se encuentran perdidos y no saben dónde está el norte, los que piensan que hay otro lugar mejor que ese, aquellos a los que los pensamientos les invaden de poder hasta controlar sus movimientos.
Aun así, allí también podrás encontrar el consuelo abandonado meses atrás, el empujón que te devuelva al sitio deseado, la alegría fatídica a la que no encuentras sentido, y todo aquello que piensas que has perdido, pero que buscando fugazmente en tu memoria consigues encontrar en tí mismo, sabiendo que el bloqueo causado por sus males es solamente una tenue mano alzada que te impide seguir. Esta mano puede ser derrotada por la perseverancia de lo cierto, de lo que has dejado escondido en el cajón y quieres hacer que salga afuera en el momento oportuno.
En la cara oculta de la Luna se encuentra todo. Solamente hay que saber encontrarlo.
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