miércoles, 28 de diciembre de 2011

En la cara oculta de la Luna se encuentra todo lo que estás buscando. Allí reside todo aquello que quieres, y todo lo que deseas tener contigo. Es un lugar poco accesible, difícil de alcanzar, pero es bien sabido que se puede llegar a él.

En la cara oculta de la luna están los abrazos de la gente que no está, están las risas de consuelo bien entrada la noche. También está aquella gente que viaja con el viento, aquella melodía familiar que escuchas al abrir la ventana cada día. Allí vive el compañero inerte sin el cual no puedes dormir, vive la sonrisa que buscas cada noche, el dulce insulto que suena como una sinfonía en tu cabeza. Por allí se pasea la brisa que parece llamar a tu puerta, a la que esperas con ansia entrada la noche. Saltan los niños cuya felicidad incomprensible hacen que te sientas extraño, cuya pasividad frente a la vida envidias sin quererlo. Lloran los que se encuentran perdidos y no saben dónde está el norte, los que piensan que hay otro lugar mejor que ese, aquellos a los que los pensamientos les invaden de poder hasta controlar sus movimientos. 
Aun así, allí también podrás encontrar el consuelo abandonado meses atrás, el empujón que te devuelva al sitio deseado, la alegría fatídica a la que no encuentras sentido, y todo aquello que piensas que has perdido, pero que buscando fugazmente en tu memoria consigues encontrar en tí mismo, sabiendo que el bloqueo causado por sus males es solamente una tenue mano alzada que te impide seguir. Esta mano puede ser derrotada por la perseverancia de lo cierto, de lo que has dejado escondido en el cajón y quieres hacer que salga afuera en el momento oportuno.

En la cara oculta de la Luna se encuentra todo. Solamente hay que saber encontrarlo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Hay gente que piensa que cuanto más tienes, más feliz eres y mejor vives. Por desgracia, ultimamente estoy viendo a mucha gente de ese tipo. ¿De verdad se puede ser tan cerrado mentalmente?
Si que es verdad, que hay veces que por hacer un esfuerzo y comprarte algo, por conseguir algo nuevo, o por un regalo que te hacen te alegras y piensas que eres más feliz que antes de tenerlo. Pero sabes bien que no. No necesitamos tener cienmil cosas que luego no utilizamos, ni tener siempre lo mejor y lo más caro. ¿Para qué?
Por suerte, me estoy dando cuenta poco a poco que esa felicidad que muchos creen encontrar en lo material, se puede encontrar fácilmente en muchos otros sitios. Yo sería más feliz sabiendo que tengo un amigo que va a ser para toda la vida y no me va a fallar, con el que lo puedo compartir todo, que teniendo un coche nuevo. La felicidad debemos buscarla en "nuestra gente", la que nos rodea y queremos, porque así no hará falta ningún nuevo objeto que nos haga sentir la falsa felicidad del que lo tiene todo, pero realmente le falta mucho.
Si te paras  a pensar en lo que tienes, y en lo agradecido que tienes que estar de ser quien eres y vivir en donde vives,  te darás cuenta de que la felicidad ya la tienes: simplemente tienes que configurarla y conseguir que haga efecto en ti mismo.

sábado, 10 de diciembre de 2011

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Algún dia, un insignificante boli será el testigo directo de una de las mejores creaciones del hombre.Sea cual sea esa creación, habrá surgido del simple movimiento de una mano y del contacto del bolígrafo sobre el papel. Todos sabemos que de ahí pueden salir grandes cosas, pero solo unos pocos saben como crear mundos a partir de él. Intentemos imitarlos.